domingo, 24 de enero de 2010

¿Qué es la Edad Moderna? Estructuras Políticas

En la Edad Moderna hay una maduración y fortalecimiento del poder real, que tiene enfrente al poder señorial, a la nobleza y al clero, pero, con todo, hay logros progresivos. El poder real tiene más facilidades financieras, más impuestos llegan a más gente. También sube el control sobre la Iglesia, a través del Regio Pratonato. Además se fortalece la Administración estatal, tiende a ser más grande y más eficiente. Los Reyes europeos ven que la forma de hacer crecer la administración estatal es a través del concepto del “servicio al Rey” (bilateral Monarquía-individuo). Generalmente suele recaer sobre nobles pequeños que todo o que son se los deben al Rey, por lo que se entra en el manejo de la voluntad, frente a la idea del derecho de sangre para ocupar un cargo. La Monarquía hispánica desarrolla una maquinaria de gobierno que es ejemplar debido a varios factores, como la propia extensión de la Monarquía (hay mayores distancias a donde hacer llegar la Administración). Los Austrias, para organizar su territorio intentan equilibrar dos sistemas de control político. Uno, en el centro de la Monarquía, será la Corte. El segundo, es de tipo local. Respecto del primero, están los Concejos. En el segundo están los virreynatos (con el poder político delegado) y las audiencias o chancillerías (con el poder jurídico delegado).

Los consejos son organizaciones personales (desde ocho hasta veinte). En el siglo XVII se hacen nuevos consejos “algo” menores, de carácter consultivo y sin tener nunca capacidad de decisión. En ocasiones, por expresa delegación del monarca sí tiene atribuciones jurídico-administrativas. Hay dos tipos de consejos. Los territoriales y los temáticos (de materia). Los primeros son los que se encargan de las relaciones entre el Rey y los virreyes de cada uno de los reinos de la corona. Están el Consejo de Aragón, el de Italia (con virrey en Nápoles y Sicilia), el de Indias (Perú y Nueva España), el de Flandes, el de Portugal (desde 1580) y el de Castilla, que es el más importante, ya que el peso de sus decisiones es mayor que el de su ámbito territorial influyendo en otros consejos. Respecto de los temáticos, están el Consejo de Estado, el de Guerra (antes era una Secretaría del consejo de Estado), el de Hacienda (cuyo ámbito original era Castilla) y el de Inquisición. Otros consejos temáticos menores eran los de Cruzada y el de Órdenes.

El Consejo de Castilla tiene su sede en las covachuelas o sótanos del antiguo alcázar de Madrid. Es una especia de continuación del Consejo Real de los Reyes Católicos. Estos Reyes ya diseñaron el tipo de gente que debía integrarlo. Tecnócratas hidalgos medios con buena formación jurídica y que, como se ha dicho antes, todo lo que son se lo deben a la Monarquía. Esto se mantiene en la Edad Moderna. El Consejo es algo muy digno, aunque los que están dentro no son grandes nobles. Sus competencias son de tres tipos: legislativas, administrativas y jurisdiccionales. Respecto de las competencias legislativas, hay dos formas (directa e indirecta) de sugerir leyes, que el Rey suele aprobar. Por ejemplo, en la vía directa, el Rey sugiere al consejo que hay que legislar sobre un tema. El Consejo propone al Rey que matiza y/o aprueba la ley. En la vía indirecta, predominan las proposiciones a Cortes. Las de Castilla no pueden imponer, sino sugerir sobre un vacío legal que debe ser tapado con una ley. El Rey recoge las sugerencias de las Cortes y las manda al Consejo, iniciándose la vía directa. Respecto de las competencias administrativas, todos los nombramientos pasan por el Consejo de Castilla. Así, los corregidores, que están en las primeras listas sobre las que el Rey debe decidir, son del Consejo de Castilla. El Consejo también puede pagar pesquisidores (para una pureza de sangre, por ejemplo). Con todo el consejo de Castilla mediatiza los nombramientos al ser quien pone sus listas. Respecto de las competencias jurisdiccionales, actúa como Tribunal supremo en una escala de apelaciones que empieza en los alcaldes ordinarios, el Corregidor y las Audiencias.

El Consejo de Hacienda es de nueva creación, con Carlos V. su fecha teórica de funcionamiento es de 1525, pudiéndose considerar como una proyección de las Contadurías de los Reyes Católicos. En 1595 es cuando empieza a funcionar. Carlos V quiso que fuera a imagen y semejanza del Consejo de Finanzas de Flandes, que funcionó bien en Flandes, pero sus competencias aplicadas en Madrid no encajaron al no haber aquí “unidad de caja”, una central de redistribución de o recaudado, con un tesorero que supiera qué es lo recaudado en un año, deseo frustrado de Carlos V. En realidad, las urgencias son tan grandes que según recogían dinero, los deudores iban a cobrarlo incluso antes de llegase. Hubo tesoreros en Sevilla, Zamora, etc. lo cierto es que cuando las noticias de una recaudación llegaban al tesorero, ésta ya se había gastado. Entonces el Consejo de Hacienda servirá para imponer nuevos impuestos o decidir donativos, resellos, acuñaciones y tener el control del negocio de los asientos. Sus integrantes debían de ser técnicos financieros y contables. Era el paso anterior al Consejo de Castilla. El Presidente del Consejo de Hacienda es un cargo muy inestable, pero muy diplomático.

El Consejo de Inquisición tiene un ámbito territorial semejante al de Castilla. Su existencia se debe al deseo de independencia de Roma desde la primera mitad del siglo XV para ocuparse sólo de Castilla y Aragón, desvinculándose de la Curia Romana. Pero el papado no se avino a esto y cada vez se pidieron inquisidores, dependían de la Iglesia de Roma. El intento más serio fue en el año 1463 con Enrique IV, pero la Santa Sede nombra un Inquisidor General y no nacional. Entre 1477 y 1478, estando gobernando ya los Reyes Católicos, el problemas de los malos conversos se agrava. En el año 1478 hay buenas relaciones entre estos Reyes y el papa Sixto IV. Emitió éste una bula por la cual los Reyes Católicos pueden nombras a inquisidores para investigar y castigar a os malos conversos. Con esto se impone también un Tribunal inquisitorial, el de Sevilla que, curiosamente o no, toma medidas muy chocantes contra el Papa, con castigos llamativos. Esto hace que el Papa ponga en cuarentena la bula. Tras unos meses de nuevas negociaciones, en el 1ño 1483 se amplia la bula anterior y su ámbito territorial. Ahora, además de Sevilla, hay en Valladolid, Toledo y Córdoba. También hubo tribunales esporádicos en Aragón por petición de Fernando IV, debido a las protestas municipales por intromisión regia en asuntos forales. En el año1483 se funda el Consejo de Inquisición, cuyo primer Presidente Inquisidor fue Tomás de Torquemada. Aunque esté formado por eclesiásticos, es el Rey quien nombra a los miembros. Lo más importante (especialmente para los Reyes) es que sus decisiones no pueden ser apeladas en Roma.

El Consejo de Estado es el más importante de todos los Consejos. Diseñaba la alta política monárquica, estaba formado por grandes y era muy importante el trato que se mantiene con el Rey. Una figura muy singular y decisiva de su estructura es el secretario, que no es grande (ni tampoco tiene voto). Los secretarios son pequeños y medianos nobles semejantes a los de Castilla. Son claves entre las consultas del Consejo y el Rey al poder filtrar y criticar la información que entra y sale del Consejo. El hecho de poseer información se compagina con su tarea de intermediario de la misma. Este consejo decide cuando se debía empezar o no una guerra. Por cuestiones logísticas se crea una Secretaría de Guerra que empieza a acumular funciones hasta llegar a ser otro consejo, más o menos hacia el año 1530, según ha crecido con las necesidades.

El Consejo de Cruzada se ocupaba de las tres gracias. Aparece en el año 1509, dependiente de la Monarquía, y llega hasta fines del siglo XVIII, debido a que la cuantía de lo recaudado había bajado, asumiendo sus competencias el Consejo de Hacienda.

El Consejo de Órdenes se crea en el año 1489 a raíz del paso de Fernando el Católico al cargo de Administrador Perpetuo de las Órdenes. Se nombran nuevos miembros y se sabe de sus rentas.

LA ORGANIZACIÓN PERIFÉRICA

Se divide en Virreinatos y Audiencias. Los virreyes son representantes del Rey con dignidad suficiente para representarlos en el resto de los reinos de la Monarquía (Aragón, Valencia, Cataluña, Navarra, Cerdeña, Italia) y en territorios menores de tamaño como Milán, existe un gobernador. También lo hay en Portugal, Sicilia, Nápoles, Perú y Nueva España. En Flandes hay un gobernador. Hacen lo que haría el rey es esos territorios. Están vinculados al Consejo de Estado y al Rey. Es el cargo más importante de la administración. Muchas veces son miembros de la familia real (como hermanos naturales. Caso de Juan de Austria), o grandes (como el Duque de Alba). Todos son nombrados con sumo cuidado.
Las Audiencias, o Chancillerías más conocidas son las de Castilla. Concretamente la de Valladolid, fundada en el año 1452 y la de Granada. Sus ámbitos están divididos geográficamente en el río Tajo. En Castilla hubo otras como la de Ciudad Real (desde el año 1444), pero luego Granada le quitó toda competencia e importancia. También hubo otras temporalmente como la de Sevilla o la Coruña.. desde el año 1570 y 1571, Felipe II creó otras en Barcelona, Zaragoza, Valencia, Mallorca, y, luego, más en América, aunque están desde el año 1511. Estas Chancillerías americanas, a veces, cuando no hay virrey, llegan a tomare decisiones políticas, a pesar de que sólo tenían delegado el poder jurídico. Fue el caso de Santo Domingo, Guadalajara y Lima.

LAS JUNTAS

Las Juntas son creadas por Felipe II y son un apéndice al funcionamiento de los Consejos y, en ocasiones, de otras instituciones. Como la maquinaria administrativa es lenta y chirriante, ocurre que, a veces, hay que tomar decisiones rápidas (como fue el caso de la guerra de Cataluña y el Consejo de Aragón). La solución teórica es que cada institución decidiera por su cuenta, pero esto retrasaría la toma de una decisión acorde con los acontecimientos. ¿Qué se hace? Se toman miembros de cada una de las instituciones afectadas y el rey constituye una Junta que agilice las decisiones. Se suelen reunir alrededor de los Secretarios durante el siglo XVI. En el siglo XVII se multiplica el número de Juntas y se reúnen alrededor del valido (no se debe confundir la figura del secretario con la del valido, son dos cosas distintas), haciendo de ellas instrumentos más maleables y más ágiles. Las juntas acabarán siendo poco a poco cada vez más importantes, incluso más que los Consejos. Todas eran presididas por el valido o por el rey, o por ambos.

EL PODER MUNICIPAL

Se da sólo en tierras de realengo. Son cargos de designación real y de teórica representatividad a través del Consejo de Castilla. Los nombrados para otros territorios precisan del tamiz de las leyes forales. La teórica representatividad lectiva no es real. Las funciones de un Concejo, Ajuntamiento o Regimiento son de varios tipos. De tipo político administrativas, como la defensa de los privilegios de la ciudad, las actuaciones judiciales en primera instancia y la designación de cargos públicos menores. De tipo hacendístico, los Concejos son los primeros que venden los propios y los comunes, regulan el sistema punitivo (multas y penas), llevan cuestiones sociales como la de regularizar la convivencia municipal. También asuntos económicos como regularizar los mercados y ferias, los horarios... en la agricultura y la ganadería establecen la periodicidades.

OFICIOS DE DESIGNACIÓN REAL

Los oficios dentro de un municipio más importantes son los de designación real y sirven para el control regio del poder municipal. Son, por escala de importancia de mayor a menor:
1. El corregidor. Todos son nobles y elegidos previa lista del Consejo de Castilla. También existe la figura del asistente del corregidor, con atributos similares. No siempre están viviendo en la ciudad designada. En tal caso el corregidor nombra a un
2. Teniente. Siempre hay, al menos, uno de Justicia. Otros tenientes son el alcalde de Justicia (que actúa en segunda instancia) y el ejecutor de vara, que se encarga del resto de los asuntos.
3. El Alguacil Mayor. También es noble, como los anteriores, o al menos caballero de orden militar, como suele ocurrir. Se sienta a la derecha del Corregidor y preside en caso de ausencia del anterior, las reuniones de los cabildos. Sus funciones son las de ejecutar acuerdos municipales y el cuidado del orden y la convivencia en la ciudad. Para realizar esta labor necesitaba ayudantes como los Alguaciles menores. No hay menos de 20 alguaciles menores en una gran ciudad. Son nombrados por el Alguacil Mayor hasta la mitad del siglo XVI, con Felipe II, que es quien los nombra, o el Consejo de Castilla. También los alcaides son nombrados por el Alguacil Mayor. Los hay de puertas y de cárcel. La figura del Alcaide Mayor merma en poder con Felipe II, llegándose a crear un cargo nuevo:
4. El Alférez Mayor. Al principio parece un cargo honorífico, pero luego llega a ser vendible. Sus funciones son: en las fiestas porta el estandarte, que antes lo hacía el Alguacil Mayor, también guarda las llaves de la ciudad, puede ir a las reuniones del Cabildo con la espada puesta al cinto, como el corregidor y el Alguacil Mayor. Esta figura logra vaciar de poder a la del Alguacil Mayor.
5. Los Alcaldes Mayores. Es un cargo vendible en la mitad del siglo XVI. Pueden nombrar escribanos. En principio debían ser letrados, y si no lo eran, debían buscar a tenientes que sí lo fueran para desempeñar sus cargos. Conocían los asuntos judiciales y los daban al Corregidor. También hacían visitas para ver la vida de pequeñas villas junto al Corregidor.
6. Los Regidores. Son los famosos veinticuatro de Sevilla. Son miembros con voto dentro del Cabildo. En el siglo XVII serán más de veinticuatro y siempre nobles. Este cargo daba una dignidad especial, prestigio y generalmente pertenecen a la oligarquía local. Su función es la de tener voto, la de decidir. Es un cargo que se puede perpetuar, por pago, dentro de una familia a partir del siglo XVI, pasando generalmente de padres a hijos. Desde Felipe II se amplía el número de regidores en cada ciudad, por orden real. Son conocidas como las regidurías acrecentadas. Siendo noble, perteneciendo a la oligarquía local y potentado se puede comprar una regiduría acrecentada. Esto lo hizo Felipe II para conseguir más dinero y aumentar aún más el control de la vida municipal.
7. Los Jurados. Tienen voz pero no voto. Son menos importantes que los anteriores. durante la Edad Media representan a los barrios de cada ciudad. Hay dos jurados en las reuniones capitulares de los ayuntamientos. Entonces eran electivos y luego recayeron sobre una familia mediante la compra del cargo. En la Edad Moderna ya no representan al barrio, ni siquiera viven en el que siguen vinculados. Es un escalón intermedio para ser regidor.
8. El Escribano Mayor. Es otro noble, un hidalgo registra la documentación expedida por el cabildo. Tiene cierta formación administrativa y legal. Si no había estudiado leyes, tenían a un teniente que le asistía.

OFICIOS DE DESIGNACIÓN CAPITULAR

1. Alcalde Ordinario. Su número varía según la importancia de las ciudades. Son los que ven los pleitos civiles y criminales en primera instancia y quienes los dirimen. Su característica es la exigencia de ser “hombres buenos”. Se valora que sena hidalgos y también que sean cristianos viejos. Se renuevan mediante elecciones anuales.
2. Fieles ejecutores. También son de número variable por el tamaño de la ciudad. Pueden tener tenientes. Su compleja renovación, como los anteriores, hace que se tienda al soborno y la corrupción, al llegar a ser oficios comprados. Entre sus competencias están la de vigilar la legalidad de los pesos y las medidas de los mercaderes, eran los que visitaban la cárcel, impedían el juego ilegal, además de vigilar el estado de las murallas de la ciudad y las obras en el alfoz. Los reyes trabajaron para vaciar de poder algunos cargos municipales acrecentando su número pero sin darle poder efectivo.

LAS CORTES

Son de importancia básica para el Rey, ya que le pueden ayudar económicamente mediante la aprobación de impuestos. En cada monarquía hay una institución semejante.

LAS CORTES DE CASTILLA

Están degradadas con el tiempo. El convocarlas es una prerrogativa real y no hay una periodización efectiva en toda la Edad Moderna, aunque era obligatorio cuando se cambia de Rey. Eran la representación de los tres estados, pero desde 1535-1538, Carlos V deja de convocar a la Iglesia y a la nobleza y convoca sólo a los del común, que son 17 ciudades y una villa. Es la primera desvirtuación ¿Por qué? Respecto del Clero, ya hay un acuerdo con el Papado por parte de Carlos V, suprimiendo así las protestas posibles. Respecto de la nobleza, ya lo está en las ciudades controlando los cabildos. En ocasiones, todo el gobierno municipal es noble. Entonces, sólo están en las cortes las oligarquías urbanas. En el siglo XVI acuden las ciudades de Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Toledo, Guadalajara, Cuenca, Murcia, Burgos, Valladolid, León, Zamora, Salamanca, Toro, Ávila, Segovia y Soria, además de la villa de Madrid. En el siglo XVII potras ciudades consiguen comprar al rey una procuraduría en cortes. Interesa esto porque teóricamente , la ciudad representa a la provincia entera y no sólo a la ciudad, incluso se podría representar a otras áreas. Por ejemplo, en el siglo XVII, Salamanca representa a toda Extremadura y Zamora a toda Galicia.
Las oligarquías ofrecen dinero para obtener procuradurías (hay dos procuradores por ciudad). Esta otra desvirtuación hace que la representatividad acabe en ellos mismos. ¿Cómo se eligen los procuradores en cada ciudad?. El sistema más ejemplar es el de Burgos (por votación secreta). En Sevilla hay diez pre-candidatos elegidos por los veinticuatro y diez jurados, haciendo un sorteo entre ellos. En Ávila, Jaén o Léon, los dos procuradores acuden por turno. Con las regidurías acrecentadas, el círculo aumenta, siendo los nuevos los primeros deben ir porque ya han ido antes los otros. Felipe II, en el tercer cuarto del siglo XVI, antes de convocar Cortes aumenta las regidurías, llevando entonces a “los suyos”, por lo que obtiene el apoyo seguro. En el resto de las ciudades se hace un sorteo excluyendo a los que ya han ido, por lo que también copan la bolsa los nuevos regidores acrecentados. En Soria y Valladolid hay linajes tradicionales con peso propio, siendo los dos linajes más importantes los que nombraban a los procuradores.
Los procuradores, a veces, reciben órdenes expreses de no decidir nada son consultar con el cabildo antes, aunque esto no ocurre ya en el siglo XVII, decidiendo sin consultar. Con todo, la institución de las Cortes pierde tanto valor que ya no hace falta convocar. Los reyes controlan los cabildos y estos mandan a sus procuradores, mediante previos acuerdos entre el rey y las oligarquías municipales.

LAS CORTES DE ARAGÓN

En contraposición con las castellanas son más efectivas a la hora de plantar cara el rey. Es una institución política estable, no degradada, fuerte y no se quiebra. Tienen unos caracteres especiales y competencias claras. También se convocan siempre por orden del rey, aunque una vez convocadas tienen una dinámica distinta. En primer lugar acudían cuatro brazos. El Clero, el estado llano, la alta nobleza y la baja nobleza. Antes de discutir nada exponían los agravios (lo que el rey hizo mal o aquello que atentó contra el fuero de Aragón, pidiendo una reparación de agravios). En caso de que el rey no los aceptase, no se seguía adelante. Luego se hablaba de los impuestos de tapar vacíos legislativos. Son convocadas poco por esta razón, una forma de que el rey se encontrase con menos problemas. Carlos V las convocó cada cinco años hasta 1552. Felipe II las convocó tres veces. Felipe III no las convocó nunca. Carlos II lo hizo dos veces, una de ellas cuando se casa y Felipe V lo hizo una vez, al ser jurado rey.

LAS CORTES CATALANAS

Son semejantes a las de Aragón, con prerrogativa real de convocatoria, aunque a veces eran presididas por el Virrey. También se aprueban leyes y reparaciones de agravios. Los servicios al rey han de ser por unanimidad, sobre todos para las alzas, que son menos manejables. También tiene cuatro brazos.

LAS CORTES DE VALENCIA

Tiene tres brazos, juntándose toda la nobleza en el brazo militar. También reparan agravios antes. En sus ordenanzas tienen una teórica prerrogativa de ser convocadas con periodicidad desde la Edad Media.

LAS CORTES DE NAVARRA

Tienen convocatoria por prerrogativa real y el rey lo hace a menudo, cada tres años o menos. Es presidida por el virrey navarro, quien incluso las convoca con la sola orden escrita del rey. Tiene tres brazos y a los representantes se les llama vocales. El común tiene más representatividad, llegando a estar, incluso, lugares muy pequeños. Los vocales son elegidos siempre por insaculación y todos los cargos con voto están en una bolsa de donde se saca una bola al azar.. entre sus funciones está la de reparación de agravios. Aquí las Cortes de Navarra son muy cuidadosas y formales. Primero los agravios son pregonados, conocidos por toda la población mediante carteles. Generalmente la lista de agravios es acatada completamente y le legislaba con leyes para asegurar la reparación. A cambio, siempre se renueva o aprueba el servicio sin ninguna pega que se impone con mucho cuidado y pocas veces al alza. También se publicaba las leyes emanadas.

EL RÉGIMEN SEÑORIAL

El poder de la nobleza en Europa tiene dos premisas. Las posesiones territoriales y la influencia local. En la Península llegó a estar más del 50 % de su superficie bajo el régimen señorial, sometida a señorío. los elementos del señoría son la jurisdicción y la propiedad. La escuela jurídico-política establece una separación conceptual y la escuela post-materialista dice que son dos aspectos de la misma realidad. Según lo primeros hay varios tipos de señorío. Uno es el solariego, donde el señor sólo tiene la propiedad de la tierra (que se dio en los pequeños territorios del norte de la Península. También está el señorío jurisdiccional, donde el señor puede hacer justicia a pesar de no tener la propiedad de la tierra. Por último está el señorío pleno, que es el más común, y es la suma de los dos anteriores. en cuanto a la escuela postmaterialista, dice que toda posesión de servicio comporta algún tipo de señorío, siendo las divisiones superficiales.
No se puede hablar de feudalismo en la Edad Moderna. No hay soberanía directa entre el señor y el vasallo, ahora toda la soberanía emana del rey y en los señoríos, el señor es un intermediario. Además, los tribunales reales están abiertos a todos los vasallos, pudiéndose apelar. También la leyes del rey tienen vigencia en los señoríos, así como los impuestos y la moneda. Por último, hay pocas prestaciones personales de usos (ustges). La adscripción a la tierra sólo perdura en Cataluña hasta el año 1483 con la sentencia arbitral de Fernando el Católico.
La formas de acceso al régimen señorial son tres. en primer lugar por donación real (que se dio sobre todo con los Reyes Católicos y Carlos V. Se otorga por servicios militares en la Reconquista por los primeros y por servicios militares tras el levantamiento comunal por el segundo. De esta forma, territorios de realengo pasan a ser de señorío. También se crean señoríos en épocas de debilidad regia, por usurpación, como ocurrió en la guerra civil, con Enrique IV Trastámara. La más frecuente es por venta. Se da la propia autoventa de un pueblo, pidiendo permiso a un rey para venderse a un señor, debido a las muchas deudas acumuladas.

Diferencias territoriales
El régimen señorial en Castilla es más blando que en Aragón, Cataluña y algunas zonas de Valencia. En Aragón, los señores conservan el derecho de vida y muerte nominal sobre los vasallos (aunque otra cosa es que lo apliquen), algo que les solían recordar el día antes del juramento de vasallaje al nuevo señor. Se hacía levantando una horca donde se colgaba un guante. El levantamiento de las germanías en Valencia es antiseñorial por ser opresor en exceso. Hubo tiempos en que el régimen señorial parece retroceder (en el siglo XVI) o avanzar (en el siglo XVII). En el siglo XVI se da la máxima oposición al régimen señorial por razones económicas. Hasta el año 1580 se dio una expansión de la economía y las barreras señoriales son menos toleradas por los vasallos, que tienen más riqueza para generar. También hubo causas políticas debido al contrasentido ideológico existente al enfrentar al régimen señorial con la libertad humanística. Durante el siglo XVII hay menos oposición (conocida como la “refeudalización del siglo XVII”) por la crisis económica, por os reveses demográficos y por primar la supervivencia que hace se busque protección.
Hay varias formas de articular la oposición. En primer lugar la reclamación jurídica a través de las Cortes. Tiene una eficiencia según las Cortes. En Castilla se queda en una mera sugerencia. Es el medio más costoso pero el más practicado, de una efectividad variable. También esta la resistencia pasiva, como la negativa a pagar derechos señoriales por los abusos cometidos por el señor. Las cárceles señoriales en los siglos XVI y XVII están llenas. Es el origen del bandolerismo en Aragón, al haber un bajo noble sometido al vasallaje de un señor. Este bandolerismo es diferente al de Sierra Morena. Otra forma de oposición es la emigración, ya que no hay adscripción a la tierra (salvo en Cataluña hasta el año 1486, como hemos dicho). Esto fue lo que originó la superpoblación de Madrid y Sevilla. El medio más violento es el de la revuelta, quinta esencia se da cuando la situación es extrema y por un hecho concreto. En realidad no se puede pedir mucho. Protección real y reparación del abuso. Si la revuelta está organizada se pide la vuelta al régimen de realengo.

Derechos señoriales comunes

1. Promulgar ordenanzas municipales, por lo que el control municipal queda ne manos del señor, quien nombra a los oficiales y a los alcaldes ordinarios (de justicia)
2. Imponer derechos (impuestos) fiscales propios. En las multas contra los vasallos, el señor se lleva una parte. Si esto ocurre en tierras de realengo, una parte es para Hacienda, otra para el demandante y otras para el ayuntamiento.
3. Pago de portazgos y pedir al rey derechos nuevos, como el de puertas y puentes
4. Prestación de trabajo personal, excepto en Castilla.

En Galicia la mayor parte son abadengos (señoríos eclesiásticos) con algunas cargas feudalizantes, como la luctuosa: cuando moría un vasallo el abad se tenía que llevar el mejor animal y el mejor mueble de cuatro patas.
En Cataluña están las cargas más duras hasta la sentencia arbitral de Fernando el Católico, impuesta para arreglar problemas señoriales de los siglos XIV y XV, como los usos mantenidos, que eran seis y conocidos como los seis malos usos:
Intestia: Se compensa al señor de una pérdida. Así, un vasallo que muere sin testar obliga a pagar los posibles daños de un litigio si hubiera testamento al señor con dinero y trabajo personal.
Exortia. Compensación al señor cuando el vasallo no tiene hijos.
Cugucia. Es un castigo que se impone al campesino cuando su mujer era adúltera, ya que no se ha defendido el honor del señor.
Arsina. Cuando al campesino se le quemaba el campo y la casa, es una pérdida para el señor, por lo que hay que recompensarle por no saer cuidar lo del señor.
Pernada. Derecho a que de cualquier animal sacrificado, el mejor cuarto trasero debe ir al señor.
Expoliforzada. Cuando un campesino quería dotar a una hija podía hipotecar bienes muyebles y/o parte de la cosecha, lo que representa un riesgo al señor, que debe ser compensado.

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